Mostrando las entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta deporte. Mostrar todas las entradas

Hidratación, rehidratación y ejercicio físico

Para no quedar deshidratados, pero a la vez no hidratarnos en exceso, viene bien conocer cuales son las cantidades de líquido que los médicos deportólogos recomiendan beber antes, durante y después de un ejercicio físico o actividad deportiva, según el tipo de esfuerzo que se realice.


Rehidratándose en un vivaque de montaña.

Según el Colegio (norte)Americano de Medicina Deportiva (institución que se toma como referencia en lo que las recomendaciones médicas en el contexto del ejercicio físico se refiere), para rehidratarse correctamente debe beberse de acuerdo a los datos que proporcionamos más abajo. Pero para los que no necesitan datos tan precisos y científicos, podemos resumir que, en general, hay que tomar agua antes, durante y después de la actividad, anticipándose a tener sed (antes de tener sed) y no más de 1/2 litro por toma.

El agua debe estar idealmente templada, ni muy fría ni muy caliente. Adicionalmente, pueden tomarse sueros o bebidas isotónicas, es decir, que incorporen una cantidad de hidratos y sales minerales, para facilitar la absorción del líquido, esto sobre todo durante el esfuerzo o el ejercicio.

Las recomendaciones concretas y específicas son las siguientes:

  • 1 - En pruebas o actividades físicas de menos de 1 hora de duración, a un 75% - 100% de consumo máximo de oxígeno o VO2 máx., (una forma de medir el esfuerzo físico, que en este caso podríamos traducir como un ejercicio principalmente anaeróbico) se recomienda beber:

1.1 - Antes de realizar el ejercicio, de 300 a 500 Ml de agua con hidratos de carbono disueltos que no superen el 8% de concentración.
1.2 - Durante el ejercicio, de 300 a 500 Ml de agua sin agregados.
1.3 - Después del ejercicio, de 500 Ml a 1L de agua sola.

  • 2 - En pruebas o ejercicios que duren entre 1 a 3 horas, al 65% - 90% de VO2 máx (ejercicio aeróbico-anaeróbico), se recomienda:

2.1 - Antes del ejercicio, beber 300 a 500 Ml de agua sola.
2.2 - Durante el ejercicio, 1,6 litros de agua, de los cuales 1L estará enriquecida con Hidratos de Carbono al 6%.
2.3 - Después del ejercicio, no más de 900 Ml de agua p/hora.

  • 3 - En ejercicios o pruebas de más de 3 horas de duración,

3.1 - Antes del ejercicio, se tiene que tomar 300 a 500 Ml de agua.
3.2 - Durante el ejercicio, 2,5L de agua con hidratos de carbono disueltos al 8%, pero no más de 150 Ml cada 20 minutos.
3.3 - Después del ejercicio, no más de 900 Ml de agua p/hora.

Epilepsia: crisis epilépticas durante las actividades físicas y deportivas

Como socorristas, guardavidas, guías, coordinadores o simples participantes de un grupo de ocio o miembros de un equipo donde se realicen actividades físicas o deportivas, es recomendable saber en qué consisten las crisis epilépticas, cómo actuar cuando se producen y los primeros auxilios que puede ser necesario aplicar. De esto nos ocuparemos en este artículo.

Epilepsia: crisis epilépticas durante las actividades físicas y deportivas
Epilepsia: crisis epilépticas durante las actividades físicas y deportivas

INDICE

I) - Tipos de epilepsia

A) Crisis epilépticas generalizadas

- El pequeño mal.
- El gran mal.

B) Crisis epilépticas focales o puntuales.

- Epilepsia focal sensitiva
- Epilepsia focal motora
- Epilepsia focal vegetativa

II) - Origen, tratamientos y cura de la epilepsia.

III) - Forma de actuación y primeros auxilios.



I) - Tipos de epilepsia

Para empezar debemos distinguir entrde lo que es una crisis epiléptica de lo que es la enfermedad conocida como epilepsia. Mientras que las primeras, como su nombre lo indica, son crisis puntuales que pueden ocurrirle a cualquiera por infinitud de causas; la segunda es una enfermedad que consiste en la repetición crónica y habitual de dichas crisis, con una virulencia determinada que puede clasificarse según su intensidad y duración.

En este sentido, podemos decir que hay dos tipos de enfermedades epilépticas: las que producen crisis generalizadas, y las que producen crisis focales o puntuales.

A) Crisis epilépticas generalizadas

Dentro de las crisis epilépticas generalizadas tenemos al conocido como "pequeño mal" y el denominado "gran mal". Ambas hay que conocerlas por el riesgo que conllevan durante la práctica deportiva, y sobre todo en lo que a los deportes al aire libre o deportes extremos se refiere

- El pequeño mal.

Los que padecen el pequeño mal no sufren convulsiones, pero sí pierden la conciencia y la capacidad motora (de movimiento) durante breves períodos de tiempo. Esto podría no ser grave si (por ejemplo) se está hablando con alguien: simplemente se perderá el sentido de la realidad durante 15 o 20 segundos. Sin embargo, podemos fácilmente imaginar lo que pasaría si esto ocurriera durante la práctica de la escalada, del esquí, del montañismo o de cualquier otro deporte de riesgo al aire libre, por ejemplo.

- El gran mal.

Los que sufren epilepsia del tipo de el gran mal ya presentan convulsiones, lo que los diferencia del pequeño mal. La manifestación de la epilepsia en este caso, por tanto, es algo más compleja, intensa y duradera. Idealmente sigue las siguientes fases o se caracteriza por:

1 - Grito inicial. Grito que realiza el epiléptico al sufrir un espasmo involuntario de la glotis que le hace expulsar el aire de sus pulmones.

2 - Los ojos se desvían.

3 - Cierre de la mandíbula que puede provocar la mordida de la lengua. Esto no es muy peligroso, pero sí puede resultar chocante si no se conoce este hecho, porque la persona podría tener sangre abundante en la boca si el corte es importante.

4 - Extensión de la cabeza y extremidades inferiores (piernas).

5 - Flexión de las extremidades superiores (brazos)

6 - Duración: primeros 15 a 20 segundos con temblores y sacudidas rítmicas. Luego puede sobrevenir la incontinencia de esfínteres, saliva espumosa por la boca, sudor y taquicardia que no suele pasar de más de 2 minutos de duración. Tras esto existe un período de "relajación" caracterizado por la confusión y desorientación del epiléptico, uso de lenguaje incoherente y olvido del episodio epiléptico pasado.

B) Crisis epilépticas focales o puntuales

Las crisis epilépticas focales se caracterizan a nivel fisiológico por la descarga neural focalizada en una parte determinada del cerebro y que, por lo tanto, afecta a una parte puntual del cuerpo, dependiendo de cual sea dicha parte neural afectada. Dentro de estas podemos distinguir como más comunes a las siguientes:

- Epilepsia focal sensitiva, durante la que el enfermo sufre sensaciones esteroceptivas (a través de sus sentidos) repetitivas pero sin origen en un estímulo externo real que las cause. Es decir, siente cosas que "no existen" en el mundo exterior, sino que crea su sistema nervioso.

- Epilepsia focal motora, caracterizada por convulsiones en el hemicuerpo (la mitad horizontal del cuerpo)

- Epilepsia focal vegetativa, cuando ataca a un sistema involuntario: intestinal (sudoraciones e hipersalivación) respiratorio (sofocos e hiperventilación) circulatorio (rubores o palpitaciones, taquicardia) sexual (erección, etc.).

II) - Origen, tratamientos y cura de la epilepsia

El origen de la epilepsia suele estar en una lesión cerebral o en la estructura del cerebro, o bien en una enfermedad sistémica como puede ser un tumor, infecciones graves o adicciones al alcohol. Sin embargo, muchas veces no se encuentra una causa que explique la razón exacta de la enfermedad.

Si el origen es un tumor, a veces la solución es quirúrgica (extirparlo). De las epilepsias que tienen otras causas u orígenes, en el 90% de los casos aproximadamente se puede controlar con medicación, y muchas veces llega a curarse. El 10% restante suelen ser "rebeldes" a los medicamentos y, por lo tanto, poco controlables.

Se considera que una persona que sufre la epilepsia como enfermedad, está curada cuando pasa 4 años o más sin sufrir una crisis y los resultados de sus encefalogramas durante ese período son normales.

Hay que destacar que las epilepsias infantiles (es decir, que se dan antes de los 3 años de edad) suelen curarse en un alto porcentaje a base de la administración de medicación adecuada, desapareciendo en la adolescencia.

III) - Forma de actuación y primeros auxilios

 1 - Lo primero es siempre mantener la calma, y una forma de hacerlo es acordarse de que los epilépticos no sienten dolor durante sus crisis ni están en peligro por padecerla.

2 - Como norma general (y salvo recomendación médica para casos concretos) no debe intentar impedirse el ataque epiléptico.

3 - Si se puede se debe acomodar en el suelo a la víctima y aflojarle la ropa, pero sin impedir sus movimientos.

4 - Si no cerró la boca, se puede poner dentro ropa, un cinturón o algún objeto blando para evitar que se muerda la lengua. Si cerró de forma refleja la boca, no hay que hacer nada en este sentido (es decir, NO hay que intentar abrirla).

5 - Si es posible hay que poner la cabeza de costado o ladeada (para evitar posibles atragantamientos con la saliva y/o sangre si se mordió la lengua al cerrar la boca).

6 - Por supuesto no hay que darle de beber durante el proceso.

7 - Mientras ocurre el ataque hay que observar detenidamente y tomar nota de lo que pasa para poder contarle al médico o a la familia de la víctima en qué consistió la crisis. Hay que prestar atención sobre todo a su duración, su frecuencia, si existe incontinencia y si se producen golpes durante el proceso.

8 - Luego de que pasa el ataque hay que dejar reposar a la persona, y tener en cuenta que si se trata de una actividad al aire libre en un lugar lejano de la civilización a donde haya que volver (expediciones de montañismo o escalada, excursiones de senderismo o trekking, etc.) habrá que dejar que la persona afectada duerma después de la crisis para reponer fuerza. Recordemos que la crisis es para un epiléptico una situación de extremo esfuerzo físico y nervioso que les produce un cansancio tremendo.

Sin embargo, en condiciones normales (durante la vida cotidiana) o en situaciones de supervivencia, solo se le podrá otorgar unos 5 minutos de descanso tras la crisis, ya que no podremos permitir que duerma e interrumpa su vida cada vez que tenga un ataque (en la vida cotidiana) o, contrariamente, poner en peligro su vida por descansar (situación apremiante o de supervivencia).

Aunque resulte obvio, hay que recalcar que la epilepsia NO es contagiosa, y no hay que tenerle miedo a las personas que la padecen.

En lo que a los deportes se refiere, habrá que evaluar en cada caso si es factible que una persona con posibilidades de padecer crisis epiléptica los practique. En algunos casos será posible sin mayores cambios, en otros lo será con ciertas precauciones adicionales por parte de los compañeros de equipo, coordinadores, guías o líderes de grupo. Por último, los epilépticos que no puedan tener controlada con medicación su enfermedad (una pequeña minoría) no podrán practicar ciertos deportes, generalmente esto ocurrirá con deportes de riesgo o de combate, en los que la atención deba ser continua y el peligro de perderla muy elevado.

Si se desarrolla una actividad deportiva acuática con una persona que pueda padecer epilepcia, habrá que prestar especial atención, ya que durante una crisis la persona no podrá mantener la flotabilidad y podría ahogarse.

De la misma forma y por las mismas razones, las personas con riesgo de epilepsia no podrán manejar o conducir vehículos terrestres, náuticos o aéreos. Si nosotros, como pilotos, conductores o navegantes transportamos pasajeros, es necesario que conozcamos también los primeros auxilios en caso de epilepsia, para poder apoyar al personal de atención al pasajero a bordo (si lo hay) o directamente saber como intervenir en caso de una crisis de este tipo.

Organización y desarrollo de una actividad lúdica

Para la organización y consecuentemente lograr el buen desarrollo de una actividad en la que se utilicen juegos, es útil tener en cuenta ciertos consejos que nos ayudaran a llevar mejor una sesión lúdica de este tipo. 

 


Estas recomendaciones pueden dividirse en distintas fases, dependiendo el momento en que se encuentre la sesión. Estas fases son las siguientes:

A) - Fase de preparación de la sesión


En esta fase, la organización dependerá, en principio, de que sepamos responder a las siguientes preguntas:

1 - ¿A quién va dirigida? De ello dependerán los límites y las posibilidades de los juegos que podremos plantear.

2 - ¿Qué quiero lograr? Es decir, ¿cuales son mis objetivos? Sin una meta a la que apuntar, todo trabajo es en vano.

Por otro lado, es importante determinar o lograr resolver las siguientes cuestiones:

1 - Conseguir o buscar un participación mayoritaria. Por ejemplo, no debe favorecerse solo a los habilidosos discriminando a los que no lo son, ni viceversa.

2 - Planificar la sesión con la suficiente antelación. La improvisación es un último recurso, y siempre un riesgo.

3 - Seleccionar los juegos. Esta, la etapa final de esta fase, estará en f unción de las anteriores consideraciones.

B) - Fase de presentación y organización de las actividades

En esta etapa, es recomendable conocer algo sobre la posición y el lugar que debe ocupar el animador, profesor o líder de grupo al presentar u organizar un juego o actividad lúdica:

1 - Posición frente al auditorio


Preferentemente se debe adoptar una postura más elevada que la de los participantes. Si no existe un lugar elevado, se debe hacer que estos se sienten mientras nosotros permanecemos de pie. De esta forma se controla o domina mucho más el grupo.

Al mantener a los miembros del grupo en círculo o en "herradura" alrededor nuestro, está comprobado que generalmente (sobre todo con chicos) la atención del grupo se dispersa un poco, pero existe un mayor acercamiento o empatía con el profesor.

Por otro lado, el explicar a los alumnos colocados en fila, de frente a nosotros, centra mucho más la atención de estos en nosotros en detrimento de la cercanía profesor-alumno.

Otra cosa que ayuda es el situarse con una pared o algo que defina el final, o uno de los lados del espacio en el que nos encontramos, justo por detrás nuestro. Ya que si de diera el caso contrario (un gran espacio abierto a nuestras espaldas) sería mucho más difícil que las personas a las hablamos centren su atención en nosotros.

Hay que tener en cuenta también la iluminación (en interiores) o la posición respecto del sol (al aire libre). Hay que elegir si nosotros queremos estar cómodos o que los que estén cómodos sea el público, alumnos, oyentes, etc. De cara al sol no podrán observarnos ni prestarnos atención, por ejemplo.

2 - Explicación de la actividad lúdica


La explicación de la actividad debe ser clara o concisa. Puede formar parte de la misma una demostración o simulación de la actividad lúdica a desarrollar, que muchas veces es más rápida y descriptiva que lo que sería intentar explicar el mismo juego oralmente.

Con los niños suele funcionar muy bien el plantear los juegos comenzando con "Haber quién es capaz de..." (es decir, planteando logros o desafíos). O también, con la frase "Juguemos a que somos...", proponiendo un animal determinado que será el protagonista del juego.

3 - Formación de grupos


Los grupos pueden formarse de dos maneras, básicamente:

a) - Formación espontánea. En ellas los alumnos se juntará por afinidad. Los beneficios: mayor compatibilidad natural entre alumnos. Sin embargo, se necesita de tiempo suficiente, ya que este tipo de elección es espontánea, no instantánea.

a) - Formación estipulada por el animador o profesor. Hay muchas formas de formar grupos, desde dividirlos de acuerdo a sus capacidades, para trabajos en los que trabajemos con distintos niveles de dificultad; pasando por elegir a dos que elegirán una vez cada uno a sus compañeros de equipo; hasta simplemente dividir sin discriminación alguna, al azar.

Con chicos, una forma útil puede ser elegir colores, uniendo a los que elijan el mismo color (o sus variantes electrónicas, como ofrecen algunas aplicaciones vía celular de creación de grupos al azar, etc.). O hacer lo mismo pero con animales, uniendo a los que imiten el ruido del mismo animal, y luego juntándolo por partes iguales (en el caso de necesitar dos grupos) o según corresponda.

C) - Fase de evaluación o examen de la sesión


En la fase de evaluación, lo que se busca es detectar los aspectos mejorables. Para esto evidentemente tendremos que tomar nota de los errores o situaciones que creemos no salieron como esperábamos o habíamos planeado, perjudicando el buen desarrollo de la sesión de juegos.

Pero al mismo tiempo, es necesario que detectemos lo que salió bien, es decir, los éxitos. Sobre todo para poder seguir en esa línea de trabajo en el futuro.

En definitiva, debemos saber que funcionó y qué no. Para eso, lo mejor es tomar nota de lo que hayamos detectado al respecto inmediatamente después de la sesión, evitando así olvidos que podrían ocurrir si lo hacemos más tarde.