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Cómo vivaquear mejor al aire libre en una bolsa o saco de dormir

Con tener una bolsa o saco de dormir no es suficiente para dormir bien al aire libre. Hace falta saber cómo utilizarlo correctamente para hacerlo rendir de la mejor forma posible disfrutando de una noche bajo las estrellas.

En este video mostramos la construcción de un refugio improvisado o vivaque (vivac) hecho a base de troncos, ponchos y algunas cuerdas, sogas o cintas para anclarlo.

 Podemos decir que existen cuatro grandes cuestiones que hay que tener en cuenta al dormir al raso con un saco o bolsa de dormir, y son las siguientes:

 

  1. La colchoneta o esterilla

     

  2. Desnivel y orientación

     

  3. Aprovechamiento de nuestro calor corporal

     

  4. Protección ante precipitaciones


1 - La colchoneta o esterilla


Una de las cosas imprescindibles que hay que tener en cuenta para dormir bien vivaqueando, y que todo montañista, senderista o amante de la vida al aire libre debería conocer (incluso siendo principiante) es el uso de la colchoneta o esterilla aislante.

Vivaqueando al aire libre
Vivaqueando al aire libre

Este pedazo de material sintético (normalmente plástico o neopreno), inflable (hinchable) es necesario para evitar que el frío del suelo respecto de la temperatura ambiente (que todo suelo conserva, incluso en verano) "inunde" nuestra bolsa de dormir.

Es importante en este sentido elegir una colchoneta o esterilla al menos del largo suficiente para nuestro cuerpo (el ancho suele ser estándar), e idealmente de algunos centímetros más, así evitaremos salirnos tras deslizamientos involuntarios debido a la inclinación del terreno.

 2 - Dormir al aire libre o vivaquear: desnivel y orientación

Otra de la cosas que hay que hacer correctamente para dormir bien al aire libre es elegir el lugar de acampada o de vivaque. Este no sólo debe estar libre (o limpiarse para que lo esté) de pequeñas ramas o piedras que de noche, y bajo nuestra cama, se transformarán en gigantes molestas, sino que además se deberá tener en cuenta el desnivel y la orientación.

Elegir un lugar lo más plano posible, y en todo caso con desnivel regular hacia un lado es imprescindible. A dicho desnivel, si existe (y la mayoría de las veces así será, sobre todo en regiones e montaña) tendremos que adaptarnos.

Esto significa orientar la bolsa o el saco de dormir en la dirección correcta: la cabeza en la parte más alta y los pies en la más baja. Así evitaremos dormir cabeza abajo, lo cual se dificulta mucho.

Posiblemente esta orientación hará que nos deslicemos algo hacia abajo en el transcurso de la noche (sobre todo en el caso de personas con "movedizas"). Para evitarlo se puede poner un "top" en los pies: un tronco, una piedra, o incluso las botas o borceguíes debajo de la colchoneta o esterilla.

Pero la orientación es importante también en lo que al clima se refiere. Una buena orientación implica (cuando se trata de una carpa, tienda o refugio) nunca dejar la puerta a favor de los vientos predominantes, ya que esto facilitaría la pérdida de calor, entrada de agua o nieve, etc. En el caso de una bolsa o saco de dormir se aplica el mismo principio: si es posible, será los pies los que se orienten para recibir los vientos predominantes, ya que la zona abierta es la de la cabeza.

3 - Dormir al raso o vivaquear: aprovechando nuestro calor corporal

Lo que primero pensamos si tenemos que dormir al aire libre (y sobre todo en una región polar) es como vamos a evitar el frío que siempre será más intenso por las noches.

Por eso, si hace frío, no hay que olvidar que tanto o más importante que meterse en la bolsa de dormir es cubrirse la cabeza que (normalmente) queda afuera de esto. Si pese a eso tenemos frío, y la laustrofobia no es algo que nos aqueje, no hay que dudar en meter incluso la cabeza también adentro de la bolsa, cerrándola todo lo posible.

Por último, para aquellos que tengan que vivaquear en lugares donde el clima frío sea más exigente de lo que su saco o bolsa de dormir permite resistir, es necesario aclarar que no siempre el dormir totalmente vestido incrementará nuestro calor corporal.

En este sentido hay que pensar nosotros adentro de una bolsa de dormir funcionamos igual que una mano adentro de una manopla.

Cuando los dedos se encuentran separados, aunque cubiertos (de tela) no pueden más que enfrentarse "solos" al frío. En cambio, si en vez de guantes tenemos una manopla, todos juntos se complementan, el calor se transfiere de unos a otros, disminuyendo la pérdida del mismo ya que hay menos superficie de dedo/tela en contacto con el ambiente.

Si nos vestimos con demasiada ropa aislante o térmica, el "efecto manopla" de la bolsa o saco de dormir se transforma prácticamente en un "efecto guante", por lo que tardaremos más en calentar la bolsa y en aprovechar el calor que genera nuestro cuerpo. Recordemos que si tenemos una bolsa o saco relativamente bueno (de duvet o pluma de ganso) siempre será mejor confiar nuestro calor a esta, y no a una ropa de menor calidad de aislamiento térmico.

4 - Durmiendo al aire libre: protección ante precipitaciones

Durmiendo al aire libre tenemos que contar con que podrá llover, granizar o nevar. En algunas regiones como la de Araucanía y Patagonia, por ejemplo, esto es relativamente normal durante todo el año en cotas superiores a los 1000 m.s.n.m, incluso en pleno verano (al menos, antes del incipiente avance del cambio climático y el calentamiento global...).

Por la relativa incomodidad que significaría, no suelen fabricarse sacos o bolsas de dormir que sean totalmente impermeables (aunque algunos lo son más que otros) y por eso si pretendemos vivaquear fuera de un refugio o carpa (o incluso en este caso, si somos precavidos) será más que recomendable comprar y llevar con nosotros un "bolsa de vivaque". Es decir, una funda aislante para bolsas o sacos de dormir, que además de aislante es transpirable, hecha de algunas de las membranas impermeables sintéticas que existen en el mercado (la más conocida el Goretex).

Debido al tamaño estrecho y poco flexible de este tipo de fundas, resulta bastante más incómodo dormir en una bolsa con una de ellas puestas. Por eso lo mejor es sólo usarla cuando sea necesario, es decir, cuando nuestra bolsa corre riesgo de mojarse. En caso de que "amenace" lluvia, nieve, etc., hay que dejarla preparada, puesta en los pies o a medio poner, para poder desplegarla rápidamente si se necesita.

Usar una funda de vivaque impermeable cuando el tiempo es bueno, no sólo es ilógico, sino que nos hará perder dinero. Porque sucede que estas fundas suelen ser de materiales delicados, y pese a ser llamadas "de vivac", usarlas para vivaquear en todas nuestras salidas al aire libre, llueva o haga sol, aumentará rápidamente su deterioro, disminuyendo rápidamente su vida útil debido a raspones, pinchaduras, suciedad, etc.

Si a esto sumamos una buena orientación del refugio o vivaque provisorio, teniendo en cuenta también el desnivel del terreno, no tendremos que temer a la lluvia, siempre y cuando esta no sea una verdadera tempestad

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